Valleaventura

Plasencia

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Ut placeat Deo et hominibus, para que plazca a Dios y a los hombres. Con este lema se bautizó a la que sería la ciudad más importante del norte de Cáceres, fundada en 1186 por el rey Alfonso VIII, tomada por los almohades tras la batalla de Alarcos y recuperada de nuevo por las tropas castellanas.

Ciudad que floreció durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna, donde se configuró su entramado de calles y barrios antiguos, el de Los Caballeros, el de Los Canónigos, sus dos catedrales, casas solariegas, palacios como el de los marqueses de Mirabel, el actual hotel Carvajal Girón, la Casa de las dos Torres, monasterios, como el actual Parador, las murallas visitables desde Torre Lucía, que alberga también un centro de interpretación medieval, la plaza porticada, el actual ayuntamiento con su abuelo Mayorga, y por su puesto sus puertas, la ciudad que fuera de las siete puertas y de las siete iglesias y que aún, a día de hoy conserva algunas de ellas: la Puerta del Sol, la de Coria, la de Trujillo, Berrozana, la del Carro y sus numerosos postigos.

Durante la visita recorremos sus calles principales, sin olvidar zonas de la periferia que configuran igualmente lo que es la historia actual de la ciudad y de sus gentes, partiendo del Parque de los Pinos, junto con éste, los otros dos lados de una Plasencia de arrabal, el acueducto y el edificio neomudéjar que hoy alberga la Universidad y que fue colegio de niños huérfanos y cuartel militar.

En Torre Lucía pasearemos por su Historia y sus murallas con vistas a la Sierra de Santa Bárbara, desde esta torre se encendían las hogueras que daban la señal de alarma a las comarcas limítrofes y que ha dejado ese nombre que evoca poesía.

Después nos adentraremos en el centro de la ciudad a través de la calle del Rey, recorriendo sus leyendas a través de la máquina del tiempo, conoceremos al imaginero que terminó encerrado en la Torre de la Catedral por su crítica a la Iglesia, el reloj que lleva nombre de gitana y el lugar donde se encontraba la Iglesia de Santa Isabel, quemada en la Guerra de los Comuneros, Plasencia, Isabelina y Beltraneja, la ciudad de los tres títulos: la Muy Leal, la Muy Noble y la Muy Benéfica.


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¿Dónde comer?

Los restaurantes de Plasencia son el vivo ejemplo de la gastronomía típica de la zona. A través de amplios menús y una arraigada pasión por la cocina, estos locales ofrecen un excelente servicio a los visitantes.

¿Dónde dormir?

Distribuidos por la comarca, los alojamientos de Plasencia se caracterizan por su excelente servicio y localización, brindando de esta forma una experiencia inolvidable. Casas rurales, hoteles y campings; cada uno destinado al bienestar y a un trato inigualable.

Otras actividades

En Plasencia existe una gran variedad de negocios dedicados a otros sectores y ámbitos, aprovechando las posibilidades que ofrece la comarca.